24 July 2006

0.28

Cuando llueve te recuerdo. Siempre. Es automático. Oler la lluvia, sentirla sobre mi piel, verla a través de la ventana, a través de la cristalera de la cafetería y tu imagen se presenta ante mis ojos aún no estando tú ahí. Porque ahora, sólo ahora, estás lejos.

Te imagino inmóvil, frente a mí, sonriendo como sólo tú puedes sonreír. Con tu picardía y timidez entremezcladas, con los gestos que en ti he supuesto, con la mirada felina que sé que tienes.


Y dibujo nuestras sombras, nuestras sombras en la pared y en todas partes, las sombras de nuestros diminutos cuerpos, los trazos de nuestras curvas jugando con las curvas de la otra, como niñas, como niñas que aún somos pues no perdemos esa parte inocente que, al menos a ti, te hace tan especial, y tan atractiva.

Y cuando lo imagino de nuevo, no es lo mismo. It’s never as good as the first time. Porque las acciones involuntarias, aquellas que no controlamos y que tienen la manía de salir solas, son tal vez, las más sinceras.


Y siempre te recuerdo. But it’s never as good as the first time.

1 comment:

Anonymous said...

No sé qué decirte...